No al voto inmigrante
Son varias las razones por las que no se debe dar el voto a los inmigrantes, por mucho que la clase política (tanto los que acaparan la silla en un momento dado como los que babean pensando en ella) crea que puede ganar esos votos para sí - cada uno cree que ganará es votos para él / ella -.
¡Qué pobres ilusos!
No debemos conceder esos votos para empezar por el derecho de prioridad nacional. Los que tenemos derecho natural a votar - y con ello influir ligeramente en el rumbo histórico de España - somos los nacidos aquí. ¿Acaso alguien cree que si se va a vivir a Ecuador, Rumanía o Marruecos, le van a dejar votar de la misma forma? Si han respondido afirmativamente a esta pregunta, dejen de hacer ejercicios de ingenuidad y levanten el velo de sus ojos. Juguemos en igualdad de condiciones.
Entregar la capacidad de voto a un sector creciente de extranjeros es entregar las llaves del país. Es entregar las llaves de nuestras casas y nuestros trabajos, de un país heredado de los esfuerzos de quienes ayudaron a construirlo antes que nosotros. Cuando este "regalo" tenga lugar, y ojalá no prospere tan estúpida propuesta, enseguida saltarán a la palestra agrupaciones políticas de toda índole y origen - que sin duda ya se estarán preparando en la oscuridad - para alimentar esa demanda de representación del sector extranjero. Con una acaparación de votos, tendríamos en los ayuntamientos representantes de gentes que no son españolas, que no quieren integrarse o que incluso detestan nuestro país y su forma de vida - váyanse, pues. Habremos perdido entonces la capacidad de mando en nuestra propia casa.
Dar el voto a los inmigrantes no beneficiará a ninguno de los partidos políticos existentes. Subrayo lo de existentes, porque sin duda sí que beneficiará a futuras agrupaciones políticas que acudirán como el falso profeta a saciar esa ansia de representación que sin duda existe en el seno de estos colectivos. Si creen los partidos de izquierdas que van a acaparar el voto musulmán o sudamericano, están equivocados. Puede que sea así en un primer momento - los políticos siempre piensan en corto - pero no será así siempre. Los colectivos inmigrantes se caracterizan por estar más cohesionados y tener más conciencia de su colectividad. En cuanto tengan alternativas propias, desviarán su apoyo a éstas.
Contrario a lo que se pueda pensar, la tan manida integración de los inmigrantes no es la clave de este rompecabezas. Ese no es sino un mal hilado discurso que beneficia a todos los actores políticos cuyo fin es introducir inestabilidad - más - en el sistema, quizás con objeto de introducir regulaciones más estrictas y recortar libertades - objetivos que comparten tanto partidos de derechas como de izquierdas, o es que ¿acaso el modelo soviético era el no va más de la libertad individual, como algunos ingenous creen? Teniendo en cuenta que una gran parte de las leyes que nos gobiernan se deciden a puerta cerrada en la Unión Europea, de forma completamente opaca y por funcionarios - élite - no electos, no sería de extrañar que cada vez caminemos más en la dirección de allanar la oposición civil e intelectual a esta forma de gobernar, que no es sino una tiranía encubierta.
La única posibilidad que se me antoja es la de pasar por la inmigración selectiva, como hacen otros países de nuestro entorno - ¿cómo si no atraviesan los rumanos toda Europa para acabar aquí? -, de manera que para empezar nos aseguremos unos recursos humanos que beneficien al conjunto de la sociedad, en lugar de degenerar el tejido aún más. Por mucho que algunos progresistas quieran ver esto como una suerte de nazismo, no lo es - el verdadero nazismo de nuestro tiempo es el Islam, pero eso es otro artículo. Es autodefensa. Es evolución. Es casi, la ley de la evolución de Darwin. El organismo debilitado muere, y el fuerte prospera. La inmigración selectiva, porque el único camino que mejora al hombre es el de la educación y la razón. Nunca la barbarie solucionó nada para ningún pueblo. Sólo el entendimiento y la educación - y quiero dejar bien claro que no hablo de ninguna religión ni de ningún sistema de valores asociados - mejora la convivencia y levanta el velo - nunca mejor dicho con los musulmanes - de la superstición. Esta inmigración selectiva, por otro lado, sí puede contribuir a que España en el futuro no se quede tan descolgada de los países más avanzados y de las revoluciones tecnológicas que se avecinan - nanotecnología fundamentalmente, y servicios de la información. Llenar un país de gentes no cualificadas para nada, para ningún trabajo técnico, no lleva a ninguna parte, excepto a convertirse en un país del tercer mundo, un proveedor de servicios muy básicos y/o materias primas, que nosotros ni tenemos. Básicamente, esto supone una regresión a un pasado de España muy reciente aún, por lo que esta maniobra de sufragio no hace sino acelerar un proceso ya de por sí canceroso. Al mismo tiempo, estas masas no cualificadas, además de generar inestabilidad y rechazo, no constituyen ciudadanos cualificados para el relativamente sano ejercicio de la democracia que nos es permitido. Es difícil meter en la cabeza de un musulmán la idea del bien común, cuando ni siquiera los políticos naturales del país son capaces de ponerse de acuerdo en cuestiones de máxima importancia, y andan siempre a la pulla y el descrédito.
Por otra parte, si incluso nos queremos creer los propósitos de la UE - a pesar de que mienten como descosidos -, resulta que vamos en la dirección contraria. Cito del siguiente documento, donde se dice que:
el crecimiento explosivo de Internet y la creciente interrelación de los negocios y la sociedad convergen todos en un punto: la eclosión de la Sociedad de la Información (SI). El desarrollo de una Sociedad de la Información en Europa es la piedra angular del «Objetivo de Lisboa» de la EU de convertirse en la economía más dinámica y competitiva del mundo para el año 2010.
Así que yo no entiendo como piensan casar estos objetivos con la incesante entrada de inmigración no cualificada. Corregir este rumbo de las cosas sí sería una actuación progresista. Sí que garantizaría votos al partido que tuviera arrestos de hacerlo. Votos además de los ciudadanos nacionales, no nacionalizados o en proceso. Eso sí sería hacerle honor al sentido último de la palabra progresista. Estos de ahora, más bien son oscurantistas. Una vez consiguieramos un flujo de inmigración de gentes cualificadas, gente que contribuya de verdad al desarrollo del país - hacia delante, y no por la tangente del "tol mundo e bueno" - entonces podríamos considerar premiar a esos ciudadanos con el voto. Únicamente teniendo la seguridad de una aportación constructiva y no destructiva.
Me dejaba en el tintero una última idea que seguramente a muchos les choque. Hay que hacer una distinción entre determinados tipos de inmigrantes. Al menos con los sudamericanos, con los honrados, compartimos una meta que es la de que todos queremos vivir mejor. Sin embargo, con los musulmanes ni siquiera eso tenemos en común. Ellos no han venido aquí a vivir mejor, al menos un gran porcentaje de ellos, sino a intentar acabar en un siglo o así, imponiéndonos sus irracionales religión y costumbres. Ellos sí que son peligrosos, animados como están por un gran odio tanto más irracional por su naturaleza religiosa. Animados como están por agitadores del espíritu, como son sus imanes y demás suerte de personajes siniestros. Realmente más nos valdría no darle el voto a esta gente, o nos acabarán metiendo musulmanes hasta en los ayuntamientos. No quiero ni pensarlo.

Tío Vania dijo
"Ellos sí que son peligrosos, animados como están por un gran odio tanto más irracional por su naturaleza religiosa"
Por un momento he creído que hablabas de la Conferencia Episcopal.
4 Marzo 2008 | 01:56 AM