Porno en catalán
Según Bibian Norai - a quien le encanta el anal según tengo entendido -, 'un pueblo no está normalizado hasta que no puede disfrutar de su sexualidad en su propio idioma y con productos pensados específicamente para ellos'.
Me parece cojonudo, pero vamos que yo sepa a nadie se le ha prohibido jamás tener un orgasmo en catalán ni en kurdo ni en nada. En cuanto a los productos 'específicamente para ellos' desconozco si son peculiaridades fisiológicas las que justifican una adaptación de la rica variedad de artilugios sexuales conocidos. Es como decir a estas alturas que el pelo largo o tatuarse una letra china son expresiones de irreductible y rebelde individualidad.
Francamente, no veo como artículos como 'pastelería erótica, DVD, libros, y CD de música, lencería erótica, sex-shops, juegos eróticos, ropa de cuero, despedidas de soltero, esoterismo erótico, artesanía erótica y tatuajes, entre otras propuestas' pueden considerarse como expresión única de ningún pueblo.
Esto parece más otra de las innumerables muestras de como crear una identidad - y dar el coñazo con ella - a base de billetera y de comprar el discurso de personajes más o menos famosillos. Por otra parte, no se debe desperdiciar ninguna oportunidad de crear la necesidad de hablar catalán, no sea que la cosa decaiga en un momento dado.
Aguardo con cierta curiosidad la 'normalización lingüística en la industria del sexo en Cataluña', para ver como se gime en catalán. Hasta ahora en cualquier película del género que haya podido ver no he notado diferencias a pesar de tratarse de cine americano, húngaro, alemán o de otra procedencia ignota.
Si acaso la normalización del sexo podría pasar por la supresión y derribo de la mojigata moralidad católica que busca siempre castigar y suprimir el placer, especialmente en las mujeres, y amargar al individuo.
En fin, unas gilipolleces para echar el viernes fuera y entrar en el fin de semana con una cierta dosis de trivialidad.

laestanciavacia dijo
Tronchante
31 Marzo 2006 | 12:46