En otro blog de este dominio he encontrado una ilustrativa serie de imágenes que arroja mucha luz - e ironía - sobre la realidad de los parquímetros.
Me alegra sobremanera que haya vecinos que aún tengan sangre en las venas y no agüilla.
En mi barrio, conociéndolos, me da que no seguiremos el ejemplo de los vecinos de Carabanchel o Barrio del Pilar cuando nos llegue la hora - y será pronto - de ser ordeñados de otra forma más por este insaciable ayuntamiento, especialmente ahora que la UE puede retirar una jugosa subvención a la faraónica obra de Gallardón.
