La insoportable necedad del ser
El deseo capitalista, en alianza con la necesidad, me obligan estos días a trabajar para una de las más renombradas consultoras del país.
Y como siempre que me hallo en esa tesitura, no dejo de preguntarme con asombro, cómo es posible que las cosas funcionen como lo hacen actualmente en el panorama del desarrollo empresarial en España.
Todo se ha vuelto apariencia. Corbata - ese accesorio imprescindible para programar -, trajes...hemos pasado del viejo motto de "no basta con ser profesionales, hay que parecerlo" al de "la profesionalidad da igual, únicamente se trata de parecerlo."
Llevo casi dos meses enfrascado en un proyecto para el Banco de España. Este proyecto comenzó en el 2004; durante dicho año, una consultora (un ejercito de trajes recien licenciados, comandados por gerentes que sólo buscan sus márgenes del 60%) la estuvo cagando con una arquitectura que a nadie en su sano juicio se le hubiera ocurrido. Tras ese período de idiotez corporativa, el cliente se cansa, corta el grifo y le pasa el marrón a un ejército nuevo. Nuevo de nombre, que no de prácticas ni de teorías. Así, en una espiral de fracaso, aburrimiento y represalias de RRHH, transcurre el 2005. Llegamos al 2006. Susodicho ejército, subcontrata los servicios de un "commando" (uno de cuyos miembros soy yo), para salvar su culo corporativo ante otro año de fracasos. Nueva arquitectura - por fin una arquitectura en condiciones - y nuevos planteamientos.
¿Algo ha cambiado? Poco. La gente sigue quemada, el proyecto sigue a la deriva. ¿Razones? No hay tiempo para el análisis, no hay tiempo para razonar y madurar los planteamientos teóricos para montar la aplicación. Un hito hoy, mañana otro. Los clientes tienen que ver pantallas, aunque no funcionen. El 70% del equipo dedicado a corregir errores de las arquitecturas antiguas (en este proyecto conviven actualmente 3 arquitecturas, la del primer ejército, la del segundo, y la del "commando") porque no hay tiempo para reunificar criterios y esfuerzos.
Así es como "salen adelante" los proyectos en España. Sin dos dedos de frente en la dirección de los mismos. ¿Y cuál es el error de base? La avaricia. La codicia de unos márgenes bestiales que lleva a las empresas a preferir contratar 14 recién licenciados en vez de a 7 miembros de equipos experimentados. La codicia y la bestial ignorancia que lleva a las empresas a saltarse toda fase de análisis y planteamiento de arquitectura, ya que durante dichas fases "no se genera nada visible; no hay pantallas que enseñar al cliente." De esta forma, pasamos directamente al copypaste de pantallas erradas, sin sustancia, sin razón.
Eso sí, todo esto hecho con traje y corbata. No vaya a ser que no parezcamos serios.
Para desanimarse un poco, darse una vueltecilla por aquí.
